17 may 2014

Alegoría del texto quemado por un sueño poco claro que todavia no duermo





Hubo un texto que sobrevivió al último incendio
fue incinerado a posteriori en un confuso incidente
sueño que palideció ante inconmensurable fuego interno
sueño que concluyó congelado como un sabueso ciego.

Dicen que nunca se le vio mas desconcertado que esa tarde
las huellas eran sistemas en sí mismos dentro de otros sistemas
dicen que la parte olvidada del texto nunca estuvo escrita
lo elemental sufre carencias de tiempo
lo que comprendemos es la parte dulce y amarga
aunque parezca juego de palabras es cierto
crecimos al alero de un gran árbol de migajas.

Abundan las palabras ciegas, prepondera la repetición mística
los aforismos retorcidos, las metáforas irreflexivas, los aullidos,
"es importante dejar una huella imperceptible en ellos" -dice el autor-;
la senda dejada por los antiguos es un laberinto de sucesos nuevos
destruir y construir cosas que vuelven sin cesar es la otra caverna
cerrar el parpado mirando hacia afuera en plena tormenta.

Este libro es tan extenso como una sola letra del abecedario puede serlo
abarca un universo inescrutable mas allá de sus páginas chamuscadas
mi memoria no recuerda la ruta de llegada de aquella obra a mis manos,
de improviso, abro la columna vertebral de aquel texto quemado en otra vida
aun el cuero de la tapa despide un grueso aroma a cenizas latentes
comienza la aventura...
Primera frase:
- "el azar es como un ciego que camina descalzo por el andén de la risa"

siento que ya he leído esto en otra vida no puedo comprender si estoy de pie o sentado
me sacudo las huellas de las yemas
me sacudo los dedos de las yemas
las yemas de dedos que sacuden huellas
las yemas que queman pues no puedo leer sobre ellas
letras que queman el discurso y luego llegan descabelladas hasta
el cabeceo de un aromo que se asoma en la ventana y vuelvo a abrir el texto:

Segunda frase:

- "mi espejo está olvidado en el contorno sinuoso de una nube inexacta"

llegado a este momento mi cabeza no pasa por el mismo universo
se detiene temblando en el umbral de la demencia
hay algo enigmático
hay algo que encierra
hay algo que vuelve
hay algo que desespera
hay algo inconcluso
hay una sombra y una hierba
hay un espacio que se desborda en la noche cargada de misterio.

La posibilidad de transmitir la imagen del ojo ciego que mira hacia el sol furioso y que luego despierta a medianoche para morder el trueno que irrumpe silencioso núcleo, la resonancia de una voz que te abraza cada mañana, el olor del puma en el sendero a la montaña mientras los hielos gigantes caen en un combate sin aliento, lleno de truenos internos y palizas fluviales.

Recorro el lomo de aquel almanaque del trueno, casillero quemado, pasquín de carbón ardiendo en la penumbra, inserto el pulgar azaroso entre invisibles páginas inmaculadas...

Tercera frase:

- "mañana voy a recorrer el espacio involuntario de lo no concebido, hoy no sueño"

Algo se escapaba y se hacía ver en aquel verso circular
había demasiada certeza en toda esta cuestión o no había nada
o había algo de lo que yo no estaba enterado todavía
tenía la sensación de que el universo se contraía y expandía en mi ausencia
pero la mayoría de las veces todo se reducía a un rechinar de dientes
y a una especie de auto crítica feroz por el hecho de no resolver el enigma.

Debido a que este texto se ha estado alargando bastante debo confesar:

que el texto en si fue escrito para retratar un sueño que aun no llegaba
que yo incineré el texto por un capricho malsano
que yo avisé del incendio y rescaté el texto con mis manos alzadas al fuego
que nunca quise reeditar el texto por desidia y altanería
y que vuelvo a mi difunto silencio por rencor a represalias.

Todo parece haber terminado, pero dudo que sea posible...


Elías Beltran



No hay comentarios: