17 ene 2015

25 DÍAS… (y con suerte serás inmortal).



Traza la huella de tus pesares no leídos, pues de seguro tampoco veras tu sombra en los escaparates; retumban con la micro tus oídos surtidos, apoyada la cabeza en el vidrio trisado de antes; un sabor unísono, un corazón moldeado por el timo al intelecto, sacado de viejas barajas; exactitud mustia, necios atiborrando de  cebras el silencio, moldes que la carne desgarra, rimando escaleras abajo; con los dientes esparcidos en una mano, sigues contemplando la dentellada anémica del lobo, pozo de fuego que salta, aire comprimido que reza la sentencia del olvido; carroñas de lenguaje pomposo, lagunas mentales invocan al eros frenético del coito violento; navega tu cruz al viento, búsqueda  de un trabajo pendenciero, sabotaje de pirómanos frustrados, carnicerías y  luces estrambóticas, lasaña de verduras dolientes, cuerpos quemados con cigarros, la potencia de la imagen cruenta; necios que se vuelcan en lo que dicen, necios que se pudren cautivos, la botella nos dice más que sus rostros curtidos; el agua bajo la lluvia y la tierra en la mirada; llegaremos a saber si es un espantapájaros este papiro desencajado; por ahora, rompe las filas y pudre tu ánima lejos del reloj y las palabras de buena crianza.

E.B.