9 sept 2014

Fin sin historia

Entre mi alter ego y yo existe un conflicto de palabras
esto sucede mientras un tercero nos observa con curiosidad
ese tercero es el mismo que necesita dividirse en dos: yo y alter ego.

[llegará el momento de buscar, a través de la intuición, una forma de lograr ver que sucede más allá de estas fronteras mentales]

Un tropel de pensamientos me asecha
mermando este absurdo devenir interior.

En este conflicto multipersonal
ambos volvemos a perder solidez ante este tercer ente que se reconoce como dual y que pretende ser uno, pero que en realidad es una canción que se repite muchas veces, atmósfera turbulenta donde todo se confunde.

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En este relato falta una parte importante que toca el punto exacto de la división del centro espiritual,- asumiendo que existe tal cosa como asumir-, letanías incoherentes abundan por doquier, fruto de la herencia famélica distribuida en inertes rebaños humanos sin otro horizonte que la obediencia,-(lo siento el enmarañado arco iris profético condenó diseñar extravagantes discursos fuera de este otro yo inmundo que dice ser autor de esta misiva impertinente)-

Breves espacios de verborrea adornan estos monosílabos drogados en la esencia de nose qué influjo letal cuando abril o marzo llegaron, breves contornos adornan el espacio que se desflora una y otra vez en verso,  una y otra vez hasta que ya no hay tiempo, no hay ficción, a buen entendedor pocas palabras.


8 sept 2014

El eco en la distancia



Recuerdos, memorias, estrellas fugaces que cruzan el firmamento del noctámbulo.
Fotografías desvanecidas, retazo de otras vidas, anzuelos que persiguen nostalgia.

Cada tanto se escucha el chirrido de alguna puerta que se abre en la distancia, acompañada
de una silueta o de una voz conocida, tras el eco de una canción que jamás dejamos pasar. 

Allí donde hubo dolor, este vuelve a brotar, allí donde hubo delirio, este vuelve a fecundar en
verso, trastocando el espacio vital del meditabundo espíritu que navega entre la penumbra.

La inefable cicatriz del fuego de antaño, retozando en los laureles perdidos tras el purpura del
ocaso, herida que no sangra, pero que perturba el ánimo desafiando la voluntad de olvido.

Nebulosas remembranzas, vertidas en el cauce de un segundo, se dispersan en un eco
interminable. Como un vil juego de nuestra mente, tal vez adicta al recuerdo.

Elías Beltran.